Primeras impresiones
Entrevista con Anani Dodji Sanouvi al iniciar la tutoría
¿Cómo fue su primer encuentro con Anne Teresa?
El primer día fue difícil. Anne Teresa me pidió que hiciera muchas cosas, pero le pareció que mi forma de bailar era particular. Creo que el primer contacto fue…¡interesante! No me esperaba que “funcionara” desde el principio.
Me sugirió una fase de baile de una persona de acá, dándome toda la libertad de interpretarla a mi manera. Había elegido una música del compositor estadounidense Steve Reich y me llevó a un estudio para escucharla. Por el ritmo de las percusiones, algunas piezas de Steve Reich tienen influencias de los Evé, un pueblo del occidente africano presente en Benín, Ghana, Togo, pero que, además, es mi pueblo. Increíble, ¿verdad?
¿Qué hizo entonces?
Primero miré, observé con detenimiento a los bailarines de la compañía, les hice preguntas. Sin mayor precisión, buscaba la manera de trabajar en común con los músicos y, poco a poco, las cosas fueron poniéndose en su lugar, solas. Anne Teresa encontró las palabras exactas para decirme: búscate a ti mismo, encuentra tú mismo palabras, acciones y reglas para los bailarines y los músicos.
¿Y ahora?
Ahora las cosas van bien. Aún necesito tiempo para conocerla mejor. Ella tiene una personalidad fascinante, es muy exigente en el trabajo. Observándola bailar sola, en Londres, he aprendido a verla de otra manera. Crea sus coreografías con base en la estructura de la música, del ritmo, y no con base en el sonido del ritmo; maneja de forma maravillosa el espacio, puede decirse, incluso, que se pone de acuerdo con él. Este descubrimiento me ha impactado mucho. Llegué a decirme: finalmente, he elegido bien, pese a que fue ella quien me eligió. Y ahora la veo siempre como bailarina y como coreógrafa.
¿Cómo es un día normal en Bruselas?
De 9 a 11 de la mañana participo en el curso de la coreógrafa estadounidense Chrysa Parkinson, en Rosas. Luego, tengo el ensayo de piezas como "Rain" y "Drumming", con música de Steve Reich. En la tarde, voy a Parts, donde tengo un taller de técnica de improvisación, desarrollado por William Forsythe. Si de cada una de las sesiones puedo sacar algo, me siento feliz.
¿Cuál es el desafío más importante que usted mismo se haya propuesto para este año de tutoría?
Triunfar en ese famoso diálogo entre el bailarín y el músico. Con la ayuda de Anne Teresa, lograré desarrollar mi trabajo del espacio. Me encantaría explorar aún más los riesgos que puedo tomar en compañía de los músicos durante la improvisación, experimentar sin fijarse nada con antelación. Según los músicos africanos con quienes he trabajado, los ritmos nos acompañan y, por eso, se niegan a interpretarlos de manera diferente. Tendré que encontrar los términos, los códigos, las reglas que me sugirió Anne.
¿Qué es lo que lo acerca a Anne Teresa finalmente?
El silencio interior. Creo que eso es lo que tenemos en común. Lo comprendí viéndola sola en escena. Ese silencio es una energía que llevas dentro, muy suave y muy fuerte a la vez, que se traduce cuando bailas o tocas un instrumento. Lo percibí en ella. Estoy en el lugar adecuado, en el momento adecuado...es algo que no tiene precio.