Un plan claro
Tutoría en tres etapas
Desde el principio de su año de tutoría, Saburo Teshigawara tenía un plan claro en mente. En la primera etapa, Junaid observaría y ayudaría. Después, integraría el conjunto de Teshigawara, aprendiendo e interpretando partes de obras ya existentes. Al final, a través de un proceso de intensa improvisación, desarrollarían una nueva coreografía que Junaid danzaría.
La aventura empieza en Lille, Francia
En mayo de 2004, Junaid se unió a Teshigawara para la fase inicial, de observación y ayuda, en el “Prelude for Dawn”. Fuera, la ciudad se derretía bajo un sol intenso; dentro, podría ser medianoche. En lugar de los artistas-atletas de pura sangre que Teshigawara suele colocar minuciosamente a su paso, los bailarines eran una veintena de niños franceses, todos ellos ciegos o con alguna discapacidad visual. Pese a que los pasos y gestos que les dio eran elementales, la arquitectura que construyó en un lapso de cuarenta minutos no era para nada escueta. El simple acto de caminar, girar, correr o alzar el brazo, iniciado por un solo niño y luego repetido de forma variada por el grupo, adoptaba una majestad auténtica.
Observador y asistente
El papel de Junaid en esta coyuntura es, en parte, el de un observador y, en parte, el de un asistente: un hombre oculto. Entre bastidores, se mantiene observando para ver a los incipientes bailarines apoderarse de sus referencias y dar en sus blancos. A veces, bajo el manto de un apagón, Junaid los ayuda a caminar a su lugar. En contadas ocasiones, cuando las luces se encienden, su delgada silueta queda atrapada escabulléndose en las sombras como un fantasma furtivo.
Testigo del proceso creativo
La singular forma de danza teatro de Teshigawara atrae a muchos espectadores, que se sienten intrigados, como Junaid -lo que demuestra que está poniendo atención. Para iniciar a Junaid en sus desconciertos, Teshigawara le asigna el rol de observador en la creación de una segunda y nueva obra llamada “Kazahana”, destinada a una docena de bailarines profesionales de impresionante destreza. Según las notas del programa de Teshigawara, el título evoca el fenómeno de la nieve que revolotea desde un cielo azul claro.