Entrevista con Anne Teresa Keersmaeker

Al final, usted y Anani lograron encontrar un lenguaje común…

Nos tomó un tiempo, pero lo logramos. Para mí, fue un reto, sobre todo al principio, dado que su enfoque de la relación entre la música y la danza es muy diferente a nuestros métodos. Yo soy más analítica, utilizo partituras, mientras que, para él, todo es puramente instintivo. No obstante, Anani tiene muchas ganas de aprender. Debido a la presión y la falta de tiempo, la noche de Steve Reich fue decisiva y, a fin de orientarlo, tuve que abrir otras puertas para él.

¿Describiría su método como “africano”?

Sería demasiado simplista. Su punto de referencia es la intuición. Yo lo estaba bloqueando, pero no quería en absoluto forzarlo. Tuvimos que hallar un equilibrio entre mi concepto del espacio y su propia inspiración.

¿Aprendió algo de él?

Por supuesto. Lo primero fue reexaminar cosas que daba por sentadas. Es un joven muy generoso; no teme aventurarse en un territorio desconocido y no es realmente consciente del peligro, lo que le otorga una gran libertad. Gracias a su determinación, se abrirá caminos.

¿Qué método empleó para ayudarle a avanzar?

Para empezar, hacer las cosas dentro de un marco bien preciso, siendo muy rigurosa y haciéndole trabajar dentro de ese esquema; luego, lo dejé libre, para que él se dejara llevar y diera paso a su instinto.

A usted, ¿su talento le parece evidente?

Sí, es obvio, pero en un registro muy particular, debido a su pasado. Para poder ayudarle, intenté adaptarme. Su forma de danzar está estrechamente vinculada con la arquitectura y con la tierra. Él baila muy agachado, inclinado, profundamente arraigado en sus orígenes. Su estilo de danza siempre tiene un elemento de historia, ya que siempre cuenta historias. El resultado es una forma provocada por el movimiento, transportada por su energía. Es de un tipo más intuitivo, ¡todo lo contrario a mí!

A menudo utiliza la palabra “perturbador” cuando habla de su trabajo con él…

Porque es así. Él me obliga a plantearme preguntas sobre lo que se puede globalizar y compartir cuando se une danza, música e identidad. ¿Qué elemento domina? Éste es el problema.

Es difícil imaginar que dos personas con personalidades tan diferentes no entren en conflicto...

Muy pronto sentí que él era mi responsabilidad. Él tiene defectos que acompañan sus cualidades, por lo que necesita trabajar con cierto rigor y realismo.

¿Cuál es su mejor recuerdo?

Estar a solas con él. Cuando no está aquí con nosotros, como en este momento, en el ensayo, le echo de menos. Necesita adquirir más nuestra técnica para unirse a nuestra compañía. Sin embargo, es un joven decidido y terminará por lograrlo. Cuando su experiencia como Discípulo se termine, espero que nos sigamos viendo y que bailemos juntos.

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