La universalidad de la danza
Saburo Teshigawara es un coréografo sumamente imaginativo, cuyas presentaciones desbordan de ideas. “La danza no es sencilla, pero puede convertirse en algo sencillo. También puede ser compleja. Lo importante es la claridad.”
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El movimiento no se mueve. La estasis inicia el movimiento nuevo para enfatizar la belleza de la quietud. Los miembros frenéticos dejan rastros estroboscópicos.
“Whirlwind Speed Sculptural Stillness”
La obra en solo de Teshigawara se estrenó en Tokio, en 1998, y fue revisada en 1999. Está compuesta de tres secciones, incluyendo el dúo con Kei Miyata.
Para Teshigawara, la danza es como un arroyo que fluye hacia el futuro. A través de la danza, el artista percibe lo invisible y las sensaciones desconocidas que yacen más allá de dicho arroyo. El objetivo de la obra de Teshigawara no es expresar la quietud absoluta sino “seguir moviéndose con la quietud que se halla frente al cuerpo”, con su propio cuerpo recostado contra el tiempo que todavía no ha transcurrido.
Crítica
“Se mueve como una escultura licuada, su cuerpo de bantam entra y sale de pliegues invisibles de aire, con una gracia precisa, espasmódica… tanto abstracta como emocionalmente resonante, una poderosa combinación.”
Donald Hutera en “The Times”