Tras un año de tutoría

Josué Méndez habla de su año como Discípulo en Rolex

¿De qué manera le ha sorprendido Frears?

Algo que Frears me repetía constantemente era que no me daría cuenta de mis errores hasta que se hubiera finalizado la película. Y que luego diría "¡Oh, ya me lo había dicho Stephen!"

Al principio, ¿criticaron sus padres la carrera que había elegido?

Mis padres nunca trataron de frenarme, pero tampoco me motivaron. Hasta hace unos pocos años, mi padre siempre esperó que quisiera estudiar ingeniería. Sólo después de que mi cortometraje “Días de Santiago” se vendiera en España, se dio cuenta de que quizás yo sabía lo que estaba haciendo. Antes, tenía la costumbre de decir: “A ver hijo, ¿no has pensado en la ingeniería? Nunca es tarde.”

¿Qué tipo de películas quiere realizar? ¿Realistas? ¿Abstractas?

En realidad, el realismo no existe. Todo lo que creas frente a una cámara no respeta las reglas de la realidad. Está completamente diseñado, ensayado y fabricado para la pantalla.

¿Le preocupa que la gente que vea “Dioses” piense que satiriza a la clase alta porque les tiene envidia?

¡Pero es cierto que les tengo envidia! De alguna manera, puedes ser realmente crítico y decir: “¿Cómo pueden vivir así?” Pero, por otro lado, cuando estás allí inmerso, piensas: “Me gustaría vivir aquí”. Es una contradicción. Una parte de ti piensa que es bonito y la otra que es tonto.