The Rolex Mentor and Protégé Arts Initiative

Mentor Mario Vargas Llosa

Pienso que deben haber tantos caminos
como novelistas, lo importante es que él
encuentre su propio camino...”

2004/2005

Fragmentos de las obras de Mario Vargas Llosa

“El Hablador”

1990

Vine a Firenze para olvidarme por un tiempo del Perú y de los peruanos y he acquí que el malhadado país me salió al encuentro esta mañana de la manera más inesperada. Había visitado la reconstruida casa de Dante, la iglesita de San Martino del Vescovo y la callejuela donde la leyenda dice que aquél vio por primera vez a Beatrice, cuando, en el pasaje de Santa Margherita, una vitrina me paró en seco:arcos, flechas, un remo labrado, un cántaro con dibujos geométricos y un maniquí embutido en una cushma de algodón silvestre. Pero fueron tres o cuatro fotografías las que me devolvieron, de golpe, el sabor de la selva peruana. Los anchos ríos, los corpulentos árboles, las frágiles canoas, las endebles cabañas sobre pilotes y los almácigos de hombres y mujeres, semidesnudos y pintarrajeados, contemplándome fijamente desde sus cartulinas brillantes.

Naturalmente, entré. Con un extraño cosquilleo y el presentimiento de estar haciendo una estupidez, arriesgándome pro una curiosidad trivial a frustrar de algún modo el proyecto tan bien planeado y ejecutado hasta ahora-leer a Dante y Machiavelli y ver pintura renacentista durante un par de meses, en irreductible soledad-, a provocar una de esas discretas hecatombes que, de tanto en tanto, ponen mi vida de cabeza. Pero naturalmente, entré.