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Trabajo de Mentora

“No soy una persona habladora”, dice Morrison, que enseña en su calidad de mentora a estudiantes de la Universidad de Princeton. “Soy una mentora trabajadora. No puedo hablar sobre nada. Tengo que tener material. No es como el trabajo de un bailarín que cada día ve a su profesor y al que se le puede decir ‘endereza la pierna’”.

Anotaciones en el manuscrito

“Dejé la industria editorial en 1983. En la actualidad, ya hay muy poco trabajo de edición. Ahora, todo se centra en las adquisiciones. No tiene nada que ver con trabajar el texto. Julia nunca ha tenido que esperar para ser publicada lo que demuestra lo buena que es. Cuando recibo su trabajo, hago comentarios. Hablamos de él, de lo que debe borrar y de lo que debe volver a poner. La primera vez que se trabaja de esta manera es crítica. ¿Qué pasará? ¿Se enfadará porque otra persona haya escrito en su manuscrito?

Enseñar la reescritura

“Julia entendió todo enseguida. Ahora sabe que lo que necesita es más reescritura. Revisamos cada coma, de la A a la Z. Hablamos de cuándo debe brindar información y cuándo retenerla. De la manera cómo se articula el diálogo, de este tipo de cosas. Existe la noción escolar que es posible hacer las cosas bien en el primer intento, pero cuanto más se escribe, más se es consciente de la necesidad de corregir. Lo esencial es dejar paso a lo inevitable”.

Dolores de parto

“Esto es algo muy excitante para mí”, afirma Morrison “aunque supongo que es algo frustrante para Julia. Concebir una página es doloroso. Soy una partera que observa. Mi labor es estupenda, es ella la que está en trabajo de parto. Quizá quiera un parto natural o desee medicamentos para mitigar el dolor. Tal vez desee un baño con agua tibia y yo le preguntaré: ¿está segura? ¿es eso lo que quiere? Ella lo comprende, pero se trata de un nacimiento inevitable. No se puede devolver el bebé a la matriz. Éste es precisamente el lugar interesante para mí”.

Soltar las alas

“Después llega el momento en que las cosas suceden y yo me retiro. En este punto, el trabajo es todo suyo. Nadie puede escribir tu libro. Como parteras no podemos apropiarnos de las cosas. La relación con un mentor aporta grandes frutos cuando el mentor sabe que no tiene el control, se trata de estar presente, luego de renunciar. Es encender la cerilla, prender el fuego y dejarlo arder”.