Entrevista con Tahar Ben Jelloun

¿Su visión sobre el papel del Mentor cambió durante el transcurso de su relación?

Tengo que admitir que, al comienzo, me vi desempeñando el papel de un profesor, asumiendo la función de una persona mayor o más aún de un sabio. Estaba convencido de ello desde que tuve una conversación sobre esto con Mario Vargas Llosa, que vivió esta experiencia antes que yo. Pero, después del primer intercambio, ¿que pasó? Edem y yo cambiamos de perspectiva. Desde ese momento, lo que deseaba era discutir de literatura y escribir con él. Me gusta ilustrar lo que digo con ejemplos, recomendarle novelas para que pueda ver la lógica interna en ellas. Se aprende a escribir leyendo textos complejos e impactantes. Además de Faulkner, que es un gigante, le sugerí que le echara una mirada a "El tunel" de Ernesto Sábato, por su arquitectura, y "Ficciones" de Borges, por la magia en la escritura. Los leyó y tuvimos largas conversaciones sobre ellos.

Esa es también la actitud de un educador…

No, no estoy de acuerdo. ¿Qué derecho tengo de ser un educador? No es mi función. Un Mentor no dirige, acompaña. El resultado de esto no debería ser sólo el texto, sino una idea sobre la literatura. Edem tiene un poderoso caudal, pero necesita ser encauzado.

¿Cuáles eran los defectos en el borrador de su novela?

Era demasiado conceptual. La heroína no sólo quería instruir a este chico negro y pobre y proporcionarle una mejor situación, sino que también deseaba convertirlo en un símbolo, un James Baldwin. La última versión es mejor y más creíble. Debo decir que el ser criticado por falta de credibilidad le indignó y se sintió ofendido. Realmente hirió sus sentimientos. Me di cuenta de ello...más tarde, pero tenía que pasar por esta situación dolorosa para seguir adelante. De cualquier forma, mi influencia es simplemente indirecta, lo que es siempre preferible a algo frontal.

Después de eso, ¿qué preguntas le hizo?

A menudo, preguntas técnicas. Para superar esto, un día le llevé al Liceo Régnault en Tánger y tuvimos un debate de lo que significa ser escritor, allí, sólo los dos, frente a los estudiantes. Yo era el periodista que hacía preguntas y él el escritor que respondía y explicaba como escribía. ¡Los estudiantes estaban encantados!