Tras un año con una Maestra
Susan Platts habla de su año como Discípula Rolex
¿Cuál fue su realización artística más importante antes de comenzar a participar en este programa?
Si usted observa el camino que he recorrido desde mis comienzos, notará que describe una hermosa línea de progresión, marcada por agradables oportunidades. Cada año era algo más exigente. Pero mi colaboración con el director Gary Bertini en la representación de “Das Lied von der Erde”, de Mahler, en Tokio, en 2003, me llevó a otro nivel. Creo también que mi actuación en la ópera “Ulises” de Luigi Dallapiccola, en La Scala, en 2004, marcó un momento decisivo en mi carrera. Trabajé con un director que adoro –Bertini, nuevamente– y canté una música que nunca antes me había sentido capaz de interpretar. Se trata de una ópera atonal y el tiempo de ensayo fue mínimo.
¿Cómo se desarrolló el año de tutoría?
Cada vez que nos encontramos, hicimos lo que nos parecía más adecuado con la música que figuraba en mi programa de conciertos. No tuvimos ningún período de adaptación recíproca. Pero valoro el tiempo y el espacio que Jessye quiere. Estaré presente cuando ella lo desee. Habitualmente, yo canto una media hora, ella me prepara una taza de té, hablamos un poco y volvemos al trabajo.
¿Qué fue lo mejor de la experiencia como Discípula Rolex?
La oportunidad increíble de trabajar junto a una Mentora fantástica. Además, me sentí protegida. Todas las personas que conocí en el programa de Discípulos, sin excepción, son sumamente amables. Esto habla muy bien de su empresa. Están realizando una labor extraordinariamente útil y fue magnífico sentirme amparada bajo su alero y amparada también por Jessye Norman.
¿Puede contar una anécdota o situación que sintetice o refleje la relación entre usted y su Mentora?
Me impresiona el hecho de que puedo tomar el teléfono y llamar a Jessye Norman. Lo hice días antes de viajar a Kuala Lumpur a cantar “Poème de l'Amour et de la Mer”, de Chausson (obra para voz y orquesta); de pronto, me di cuenta de que estaba hablándole en francés. Eran nuestros primeros contactos. “Estoy completamente loca, pensé, ¡hablarle a Jessye Norman en francés!” Sea como fuere, quien estaba al otro lado era Jessye.
¿Cuál es la enseñanza o consejo más importante que recibió de su Mentora?
Me enseñó a creer, a confiar en mí misma.
¿Considera que su trabajo se parece al de su Mentora o se distingue de éste? ¿Fue esta semejanza, o esta diferencia, un estímulo o un obstáculo en su relación?
Entre nosotras no ha habido barreras. Cada creación musical que le he propuesto ha figurado antes en su repertorio. Tenemos voces diferentes. Nunca me dijo: “La música es esto”. Cuando Jessye canta, pasa a otra dimensión. Podrían estallar fuegos de artificio en la sala, pero ella seguirá imperturbable. Puede compartir conmigo el texto subyacente en la música, pero lo que yo haga luego dependerá sólo de mí.
¿Recibió de su Mentora otras enseñanzas, ajenas a la música?
¡Por supuesto! Hablamos mucho de la relación con la industria de la música y la necesidad de apartarse de situaciones inconvenientes. Me dio fuerzas para decirme que la vida es demasiado corta como para perder energías en este medio. Lo nuestro es la música, pero también hay que afirmarse fuera del mundo de la música. La relación es estrecha.
¿Puede explicar cuáles han sido para usted los aspectos más provechosos del año de tutoría?
Nunca sentí en Jessye una actitud de superioridad, de “tú allí, abajo” o “yo, aquí arriba”. Ambas vamos al estudio y disfrutamos de la música. A menudo, tuve la impresión de que su amor por la música se renovaba constantemente.
¿Cambió o evolucionó su perspectiva de la música durante la experiencia de tutoría?
Cambió en muchos aspectos. Jessye me dijo: “El talento es tuyo, lo estás haciendo fantásticamente, pero puedes cantar aún mejor y con mucho menos esfuerzo. Te voy a ayudar a facilitar tu trabajo y tu voz sonará mejor que antes”. Esto es importante para la longevidad en el canto.
¿Desea hacer otro comentario?
No sé exactamente qué me hizo merecedora de esta oportunidad. He conocido a una persona maravillosa, extraordinaria. Creo que mantendremos el contacto. No creo que me cierre su puerta.