Entrevista con David Aaron Carpenter
¿Puede describir su primer encuentro con el Señor Zukerman, durante el proceso de selección?
Tenía audición en la sala de conciertos principal del Centro Nacional de las Artes [en Ottawa] a primera hora de la mañana. Mi vuelo había llegado tarde la noche anterior y todavía no había conocido al pianista que me iba a acompañar, quien no había visto ninguna de las cuatro piezas que yo me disponía a tocar para el Señor Zukerman. Debido a todas esas circunstancias imprevisibles, mi cabeza estaba un tanto irritada para enfrentar la que sería la audición más importante de mi vida. El Señor Zukerman entró en la sala de conciertos. Yo empecé a tocar y, tras un movimiento de Suite n° 5 de Bach, me detuvo y me dijo, “Inténtelo de esta forma.” Me sentí aliviado; en ese momento entendí que no tenía que tocar durante dos horas seguidas. Agradecí que mi audición se hubiera convertido en una especie de curso magistral.
¿Por que le gusta la viola?
En el futuro, la viola tendrá un lugar privilegiado como instrumento solista. Gracias al esfuerzo de los violistas [William] Primrose y [Yuri] Bashmet durante los últimos cincuenta años, el repertorio ha crecido considerablemente. Por esa razón, la percepción de la viola está cambiando, ya no se limita a ser un instrumento de acompañamiento, sino que se está convirtiendo en un instrumento de solista más dinámico. Todavía le hace falta incursionar más para alcanzar el nivel de su equivalente, que es más soprano, debido a las diferencias que existen en el repertorio de los últimos dos siglos. Sin embargo, lo que busco es dar a conocer la increíble capacidad que tiene la viola para llegar a la gente y para comunicar en niveles mucho más elevados. Es un instrumento místico que ofrece muchas facetas. A través del “sonido” y el “enfoque” Zukerman, espero brindar al público un argumento convincente para despertar su interés por un instrumento tan sorprendente.
¿Por qué razón hay tan pocos violistas solistas y tantos violinistas solistas?
La mayoría de los intérpretes de cuerda comienza tocando violín, por factores de conveniencia, y, una vez que se sienten a gusto tocando un violín compacto y liviano, rara vez ven la necesidad de cambiar de instrumento. ¡Es una lástima, no saben de lo que se pierden!