Matthias Weischer

Discípulo en Artes Visuales 2004/2005

Entrevista con Matthias Weischer al iniciar la tutoría

¿Qué era lo que más le llamaba la atención de participar en la Iniciativa Artística Rolex?

La posibilidad excepcional de trabajar junto con alguien como David Hockney. Sé que nunca ha tenido estudiantes, por lo tanto, es muy interesante iniciar una relación Mentor-Discípulo con él, para ambos es una experiencia nueva y estoy impaciente por empezar.

¿Había tenido ya antes un Mentor?

Tuve un maestro en la escuela de arte, pero no era realmente un Mentor para mí. En realidad, nunca me influenció. La influencia de Neo Rauch –ahora un artista de prestigio– como asistente de Arno Rink en la academia donde estudiaba no fue muy profunda, puesto que dejó la escuela un año después de haber empezado. Es alguien que admiro profundamente, pero no es un Mentor.

¿Qué beneficios espera obtener de esta colaboración?

No tengo ninguna idea del resultado de esta relación, ni una visión clara. Hasta ahora, he compartido conversaciones con David Hockney en las que se ha hablado de arte. Es un gran maestro, puede cambiar mi manera de ver gracias a su gran entusiasmo, lo que es verdaderamente apasionante. Espero visitarlo en su taller y, quizás, tendré la suerte de trabajar con él o verle trabajar. Estoy seguro de que se puede percibir una gran energía mientras trabaja.

¿Cuál ha sido la mejor parte de ser un Discípulo Rolex hasta ahora?

El viaje a París hecho con David Hockney. Fue realmente impresionante. Visitamos cuatro exposiciones en dos días, las pinturas chinas en el Grand Palais, el Museo Picasso, la obra de Miró en el Centro Pompidou y la sección egipcia en el Louvre. ¡Un programa perfecto! Era increíble apreciar los vínculos entre estas cuatros exposiciones. Al ver una escultura de una cabra en el Louvre y otra en el Museo Picasso llegamos a la misma conclusión: Picasso debe haber visto la cabra egipcia, eran muy similares. ¡Increíble!

¿Cuál fue la primera impresión que tuvo de su Mentor cuando lo entrevistó durante el proceso de selección?

Cuando entré en su habitación, ví muchos libros y pinturas por doquier, y pensé que debía saber muchas cosas sobre arte. La conversación fue espontánea y él muy simpático. Primero, tratamos de entrever nuestros intereses comunes. Descubrimos que teníamos el mismo interés por el espacio. Hablamos sobre la manera en que la pintura se compara con otros procesos y, de cómo va más allá de la fotografía. En seguida, sentí que le conocía desde hace mucho tiempo.

¿En qué cree que su trabajo se parece al de su Mentor o se distingue de éste?

Lo que es distinto es nuestro enfoque, la manera que tenemos de pintar. Cuando empiezo una pintura, no sé qué saldrá, cuál será el resultado, mientras que David Hockney sabe exactamente y desde el principio lo que quiere pintar y lo que quiere lograr. En sus acuarelas, por ejemplo, no hay lugar para el error, no se puede pintar por encima. Mis pinturas están hechas de errores, hay varias capas en cada pintura, muchas pinturas dan lugar al cuadro final. Como decía anteriormente, la semejanza es el interés en el espacio, el uso del diseño y la forma en que tratamos de expresar el tiempo a través de la pintura.

¿Cree que las orientaciones de David Hockney cambiarán de alguna forma su perspectiva de la pintura?

Espero que mi trabajo cambie. Pero no lo sé. Pienso que como pintor tienes que ser expresivo y es importante estar en movimiento. A lo largo de su vida, David Hockney ha sido extremadamente flexible y se ha guiado sólo por lo que le interesa. A veces, quiero cambiar mi manera de trabajar, pero en este momento no sé en qué sentido.