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Edem
Discípulo en Literatura 2006/2007
Entrevista con Edem Awumey al iniciar la tutoría
Seguramente su primera sesión de trabajo con Tahar Ben Jelloun le ha marcado. ¿La recuerda claramente?
Le vi en su domicilio parisino. De ahí teníamos que ir a la librería de Galeries Lafayette, pues había un encuentro con el público con motivo de la publicación de mi novela, “Port-Mélo”. En un ambiente muy informal, hablamos un poco sobre las grandes líneas de nuestro año juntos; estaba sentado frente a él, entre una enorme mesa que delataba la inmensa carga de trabajo y la biblioteca, tan imponente como la mesa.
Sobre la mesa se encontraba su libro de cabecera, “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo, un autor y una obra que ambos apreciamos. Hablé de mis influencias, él habló de “Ulises” de Joyce, “El túnel” de Sábato, etc. Entonces dijo, “¡Para escribir tienes que haber leído!”. A pesar de que he leído, claro está, en ese instante pensé en todo lo que me hacía falta descubrir de la literatura. Luego me dedicó un ejemplar de su novela “Partir”.
Una señal, seguramente. ¿Se había imaginado la posibilidad de “partir” con él durante un año?
Ya en la escuela, había pasado tiempo con los personajes de “Oración por el ausente”, el primer libro suyo que leí. Pero no se me había pasado por la cabeza que algún día “partiría” durante un año con él. Parece tonto ahora, pero cuando tomamos el bus para ir hasta Galeries Lafayette, todo me parecía tan sencillo y encantador, era como si siempre lo hubiésemos hecho juntos.
¿Le hizo comentarios sobre su trabajo?
¡Bastantes! El primero de ellos sobre lo que una obra literaria debe aportar con respecto a sus predecesoras, el sorprender al lector. Me alentó a que buscara la palabra, la forma adecuada, aquélla que se aleja del lenguaje de todos los días, apropiándose del concepto exacto que deseas transmitir, describir…
¿Cuáles son sus objetivos para este año de tutoría?
¡Precisamente aprender! Escribir es contar una historia o, al menos, tratar de contar una historia o cuestionarse sobre la posibilidad de una aventura humana, con el mundo, con los otros, con las palabras. Además, incluye la construcción de un universo. Probablemente, la experiencia de Tahar, quien ya ha construido tantos universos y personajes, me sea de gran utilidad.
¿De qué manera se comunica con su Mentor?
Nuestro trabajo se ha organizado esencialmente alrededor de una lógica de intercambio: intercambio de textos (los extractos del libro que estoy escribiendo), comentarios (de Tahar sobre los extractos), concepciones y nuestra visión de la escritura. Nos comunicamos por teléfono, por correo electrónico y en cada uno de nuestros encuentros.
Los dos han vivido el exilio, ¿que papel desempeña el exilio en su relación?
No hemos evocado esa experiencia todavía, tal vez no sea tan importante. Hablamos del tema en el interior del texto, en “Orfeo” o en “Ulises” por ejemplo…
¿Qué influencia ha tenido esa experiencia sobre su escritura?
Definitivamente, ha tenido una influencia en el plano organizacional, que ya es bastante. Quiero decir, ha tenido influencia sobre mi ritmo de trabajo; hago esfuerzos por escribir de manera constante, permanente. Por lo demás, posiblemente tendré un punto de vista más objetivo en el futuro. Si le parece, ¡nos vemos cuando haya hecho mi propio balance!