Tras un año con un Maestro

Lara Foot Newton habla de su año como Discípula Rolex

¿Cuál fue su realización artística más importante antes de comenzar a participar en este programa?

Supongo que fue la escritura de mi obra “Tshepang”, y la adaptación de “Formas de morir”, una novela de Zakes Mda.

¿Cómo se desarrolló el año de tutoría?

Comenzamos por entablar un diálogo, mientras yo observaba el trabajo de Peter. Luego, seguimos dialogando y observando mi propio trabajo. Más tarde, Peter fue a Sudáfrica, donde conoció a fondo el entorno en que se inscribe mi actividad profesional. Hablamos de la orientación que yo daría a varios de mis proyectos, incluidas varias obras que él ya había dirigido y una nueva creación mía.

¿Qué fue lo mejor de la experiencia como Discípula Rolex?

¡Disponer de tiempo! Tiempo para concentrarme en la creación. Además, el haber sido distinguida con esta oportunidad elevó el nivel de las expectativas que tengo con respecto a mí misma. Eso es muy importante.

¿Cuál es la enseñanza o consejo más importante que recibió de su Mentor?

“¡Debes escribir más!”

¿En qué cree que su trabajo se parece al de su Mentor o se distingue de éste? ¿Fue esta semejanza o esta diferencia un estímulo o un obstáculo en su relación?

Me sentí como el artista que sólo ha trabajado con acuarelas y descubre que también puede usar pintura al óleo o arcilla. Pude aumentar mi conocimiento, sumar nuevas destrezas a las que ya tenía. Antes, yo me había ocupado principalmente de la imagen y de la relación entre las imágenes y los cuerpos que evolucionan en el escenario. Básicamente, Peter me enseñó a prestar atención también a las relaciones entre las palabras, a dar más prioridad a ese aspecto. Ahora puedo concentrarme en ambas dimensiones al mismo tiempo.

¿Recibió de su Mentor otras enseñanzas, ajenas a la práctica del teatro?

Peter es un caballero y tiene un excelente trato con la gente, en particular, con la prensa. Yo tengo algunas dificultades para hablar de mi trabajo, para expresar claramente mis ideas sobre el teatro. Él, en cambio, es un excelente comunicador. Fue alentador observarle en ese plano.

¿Puede describir, en pocas palabras, cuáles han sido para usted los aspectos más provechosos del año de tutoría?

Integrarme en las distintas culturas internacionales es algo que no me resulta fácil. Pero uno de los beneficios suplementarios del programa son los excelentes contactos que establecí con gente de distintos países, especialmente con el Gate Theatre de Londres. Creo que serán relaciones duraderas.

¿Cambió o evolucionó su perspectiva del teatro durante la experiencia de tutoría?

Sí, sin lugar a dudas. Básicamente, ahora estoy mucho más atenta a la forma. Valga repetir que, desde la tutoría, las expectativas que tengo respecto de mí misma son más ambiciosas. Hoy, estoy más decidida a alcanzar un nivel de excelencia.

Ahora que el año de tutoría ha terminado, ¿qué rumbo tomará su carrera artística?

(Risas) ¡No tengo la menor idea!

¿Desea hacer otro comentario?

Cuando supe que me habían escogido para el programa, comprendí que tenía ante mí una magnífica oportunidad. Ahora, estoy maravillada por todo lo que me ha aportado. Es algo que no puedo medir o definir. Pero me doy cuenta de lo mucho que la tutoría ha influido y seguirá influyendo en mi carrera. Me faltan palabras –y no quiero ponerme sentimental– para agradecer a Rolex esta iniciativa excepcional.