The Rolex Mentor and Protégé Arts Initiative

Mentor Robert Wilson

El teatro es el punto de encuentro para que
las personas intercambien ideas y
emociones.”

2002/2003

Federico León

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Según Robert Wilson

“Los artistas marcan nuestra época, su obra es lo que quedará como testimonio de nuestro tiempo para las sociedades futuras… Nuestra responsabilidad como artistas no consiste en afirmar cosas, sino en hacernos preguntas… No hay nada malo en hacer su propia interpretación, pero no hemos de presentarla como la única verdad.” Robert Wilson

El teatro de Robert Wilson tiene sus raíces en las artes visuales; él crea un universo caracterizado por las asociaciones, en el que las ideas y las emociones se comunican de forma no lineal entre sí, alejadas de la estructura narrativa de una historia. Su obra tiene influencia sobre el público, aunque éste no entienda su significado. Las piezas se desarrollan como obras musicales visuales que sólo el subconsciente comprende, en una “pantalla interior”, a través de un idioma universal común. Ésa es la realidad de Robert Wilson.

El proceso

La creación de una pieza es un proceso de construcción por niveles; comienza por una imagen, sigue el movimiento en escena y finalmente llegan el vestuario, las palabras, la música y el decorado.

Robert Wilson comienza trazando una serie de bosquejos, a grandes rasgos, de su proyecto. Añade luego las imágenes que provienen de una gran variedad de fuentes, junto con los textos y otras ideas generales. El resultado es un “libro de imágenes”, que será la base de producción, y no el guión o la partitura, como suele suceder en el teatro tradicional.

A continuación, el Sr. Wilson crea los tipos de movimiento representativos de cada personaje, creando una armonía entre los personajes y perfeccionando la escena visual. Cada acto se convierte así en un cuadro viviente. Al igual que en las artes visuales, a medida que su obra progresa, Robert Wilson va añadiendo los equivalentes teatrales de color, sombra y textura y, simultáneamente, desarrolla la idea del escenario, las luces y el vestuario.

Como en un tapiz, los temas visuales y sonoros se entrelazan, se intercalan, siempre iguales, siempre diferentes…

El trabajo del Sr. Wilson seduce además por su voluntad de erradicar todo lo que sea incidental del escenario; una vez que ha esbozado el ritmo y el movimiento general de la pieza, estudia cada medio de expresión. Planea y sincroniza cada movimiento, un saludo con la cabeza, un movimiento de la mano o un ademán con el brazo. Cada traje, cada accesorio, cada asiento es diseñado en función de la obra y su disposición en el escenario garantiza su equilibrio con la trama que se desarrolla.

El tiempo

“Siempre trabajo siguiendo una línea horizontal, que representa al tiempo, y una vertical, que representa el espacio para mí. Tiempo y espacio son dos líneas que se cruzan, una estructura que forma la arquitectura de todas las cosas: un cuadro de Vermeer, la arquitectura de una pintura de Barnett Newman o una obra corta de Mozart. Es como tocar piano; el dedo presiona repetidamente una tecla y el sonido sale de una cuerda. Así te sientas, te mantienes de pie en escena, así hablas. Esa intersección es una estructura esencial.”

Las palabras

La misión de un artista es plantear interrogantes. A través de un teatro liberado de la presión de la historia, del texto, de las convenciones, de nuestra obsesión con la razón, etc. el público disfruta de conceptos que no tiene necesidad de entender.

La idea de que las palabras son más importantes que la luz, el espacio o el movimiento sólo representa una perspectiva del teatro. La interpretación no necesita las palabras. No hay necesidad de historias. El texto y los personajes no necesitan una obligación narrativa.

El público francés llamó a “Deafman Glance” (La mirada del hombre sordo) “Ópera muda” cuando se estrenó en París. Hasta mediados de la década de los setenta, el Sr. Wilson no utilizaba diálogos en su obra, pero empezaba a incluir música y un seudo-lenguaje. Por ese entonces, Wilson y su equipo dividían las palabras en sus elementos básicos, explorando las sílabas como si fueran partículas atómicas.

A través de incongruencias, vocablos banales y sonidos depurados, Robert Wilson bloquea nuestro deseo de acceder a un significado único y libera completamente la utilización del lenguaje. Lo que le interesa es el espacio que existe entre la palabra y la imagen. Aunque en su calidad de director el Sr. Wilson ha trabajado con diálogos tradicionales (incluyendo a Ibsen y Büchner), suele volver a sus investigaciones de juventud.

Actores

Un actor no domina la escena. Una silla o una ventana tienen la misma importancia. En el teatro narrativo, las emociones surgen a través de la empatía. El público se identifica con los personajes y vive con ellos los altos y bajos de la trama. Por su parte, Robert Wilson se ha alejado del punto de vista naturalista y psicológico que ha predominado en el teatro occidental durante los últimos dos siglos…

… adentrándose en un mundo paralelo en el que las imágenes desconocidas y la yuxtaposición de luces y sonidos en el escenario llegan directamente al público, haciéndole reír y llorar sin “motivo” aparente.

El teatro puede tomarse como un convenio arquitectónico entre el tiempo y el espacio en el que el actor es un elemento facultativo. En este caso, los intérpretes se convierten en elementos adicionales de la composición. “El movimiento de la luz o de un accesorio tiene un ritmo que se construye en el tiempo y el espacio. Creo que esa sería la definición de la arquitectura, la construcción de algo, de una obra de Mozart, de Wagner o de Shakespeare.”

Movimiento

“En el teatro sólo puedes ser libre cuando eres totalmente mecánico.” Robert Wilson

El movimiento representa otro nivel de composición, otra forma de comunicar ideas. El movimiento es estilizado, como la danza. Las acciones son más lentas, o incluso más rápidas en función de la secuencia. Todos los detalles de los gestos y la distribución en el escenario tienen una coreografía precisa, como en el ballet. En los ensayos, los actores deben repetir los gestos tantas veces, que al final se convierten en un reflejo mecánico.

Durante las tres primeras semanas de ensayo de “A Letter for Queen Victoria”, Robert Wilson dirigió a los actores. El resto del tiempo ensayaron la pieza una y otra vez… hasta que las acciones y las palabras se convirtieron en automatismos. “La memoria es un músculo.” Durante los ensayos, se desarrolla el instinto de las acciones de la pieza y los actores las ejecutan sin tener que pensar en ellas. “Desde un punto de vista técnico, es como montar en bicicleta.”

Luces

La luz es luz y su utilización no debe limitarse a hacer resaltar las acciones esenciales o a crear una atmósfera en particular. La luz puede ser un actor. Cuando se dispone de un decorado minimalista (incluso en un escenario vacío), la luz, a pesar de los cambios leves debido al movimiento y al color, comunica ideas, sensaciones, pasiones, etapas. En un escenario minimalista es posible crear composiciones más concisas y elegantes, estudiando la geometría, como se hace al realizar un cuadro. El Sr. Wilson crea visiones de aguas efímeras en las que se sumergen nuestra mente y nuestro subconsciente y nos llevan flotando hasta lugares que no reconoceremos hasta pasadas varias horas o varios días, después de haber salido del teatro. Su adaptación de “Lohengrin” en el Metropolitan Opera causó revuelo, pues reemplazó prácticamente todos los elementos escénicos wagnerianos por barras de luz diáfana que actuaban como interlocutores visuales de las arias.